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lunes, 3 de junio de 2013

CXIV. PERSONAJES DE MIS TIEMPO EN EL BARRIO.


Toda mi vida ,tanto en mi infancia  como en mi juventud, se ha desarrollado en los " Cuatro Cantillos", que en otras ocasiones, lo he  citado en el espacio comprendido, entre la calle Rábida y el antiguo "Cine Emperador".


Y, es  cuando la memoria me  trae el recuerdo de aquella "Droguería Parisién"   cuyo dueño  venía a tener unos andares parecidos a los  del célebre actor cómico "Tomasín", por lo que los  vecinos lo conocían como  tal.

El Estanco de "La Colomba", como así la Sastrería de Julio Pérez, bastante popular entre nuestros convecinos.

"La Casa de Barrilero", dedicada a la confección de gorras militares y enfrente  "La Mancha",   con "Joselito" atendiendo asiduamente  , a los adeptos al aguardiente.

Le seguía la Imprenta de don Antonio Plata que, en  la época Cuaresmal editaba "Máter ´  Dolorosa",sobre la Semana Santa Onubense-   A continuación, se encontraba la Zapatería de   "Chico Mangas" ofreciendo calzado de  artesanía, por cuarenta pesetas.

Frente a la misma se ubicaba la Sastrería de Garrido, dedicada a la confección de uniformes militares y  en la Dictatura del General Primo de Rivera, se formó en nuestra ciudad un Batallón Infantil, y   uno de los capitanes que lo formaban era hijo suyo, que después fue reputado galeno onubense, don Manuel Garrido de Córdoba

Le seguía la Peluquería de Jorge "El Chino", y recuerdo aquella mañana , cuando se encontraba afeitando a un cliente , y  se introdujo en el local, una vaca  desmandada del Matadero  que  le  destrozo el establecimiento

Junto a "La Oriental" de don Manuel Fuentes y ya en la esquina de Miguel Redondo, se hallaba ubicado el negocio de mis padres, donde vine a la vida, y que durante ochenta y cuatro años, ha permanecido al  pie del canon y por donde han desfilado varias generaciones de onubenses

 A partir de San Francisco, existían los establecimientos de don Alberto Saavedra, con su almacén  de tejidos, siguiéndole, "Calzados  Espinosa", " Muebles Moreno" ,  el    Casino Republicano y la tienda de Comestible de Manuel Wert.

 Una vez dejada atrás, Miguel Redondo, teníamos el popular Café de Pantaleón González y a  continuación la Funeraria de Camacho   y las freidurías de  Nicolás y Pepe Escala que en las tardes choqueras, nos embriagaban aquellos olores que desprendían los choquitos fritos y los "Soldaditos de Pavia", que gratamente recordamos..

La Panadería de Ramón Segura, cargando las vagonetas de sacas de harina desde  la puerta , a través de un sistema de carriles ,siguiéndoles "Calzados Contioso" y la Peluquería de Perfecto

A  partir de Cardenal Cisneros, la célebre taberna de "La Monumental", la Carnicería de Vicente.y la Caja de Reclutas.

Y dejando atrás, Alfonso XII, teníamos  "El Tupi", tradicional Café-Bar que  regentaban los Hermanos Camacho, en un pequeño solar existente, había un despacho de churros, seguida de Tortería Luengo y culminaba .nuestro recorrido con  el Colegio "San Ramón", regido por su Director don Manuel Montero Ferrer  , que me dirigió, con gran acierto mis estudios de Secundaria,  que cursé en el vetusto Caserón de la calle Méndez Nuñez.

En la actualidad todos han desaparecido, pero que nos llenaron de orgullo a los que tuvimos   la gran suerte de conocerlos.

Eso, viene a engrosar las páginas de la Historia de nuestra querida Onuba.

martes, 30 de abril de 2013

C X I .- AQUELLAS CABALGATAS DE LAS FIESTAS COLOMBINAS Y OTRAS.


En los alrededores de los años cincuentas  y con motivo de la celebración de las Fiestas Colombinas, tenía lugar el desfile de la Cabalgata Colombina.

Se hizo muy popular y los onubenses disfrutaban , por el gran valor artístico, figurando diez o doce carrozas artísticamente  exornadas, y los onubenses disfrutaban gozando ante tanta belleza.

Venía a constituir un  espectáculo más de nuestros festejos veraniegos por el que se sentían interés nuestros  convecinos.

Esta Cabalgata tiene su origen, en la organización de un   "Coso Banco", que era montado por el Excmo. Ayuntamiento, de nuestra ciudad, siéndole concedido el Primer  Premio, a  la carroza titulada "Pathernón de Atenas", presentada por el Ateneo Popular, de Huelva, siendo autor de la misma, Luis  Moreno, que obtuvo  un gran éxito.

Hay que recordar aquellos magníficos Conciertos que se ejecutaban en el antiguo templete de la Plaza  de las Monjas, con  la actuación de  Banda  de Música de Infantería de Marina, bajo la Dirección del Maestro Cebrián, quién, al finalizar el Concierto, de pié, con los brazos cruzados, oía la  interpretación de su Pasodoble "Pepita Creus", siendo muy aplaudido por el   respetable público, allí concentrado.

Al día siguiente, actuaba la Banda del Regimiento de Infantería Soria Nª9,  que interpretaba "La Batalla de los Castillejos" y desde la azotea del  " Palacio del Dolor", como los onubenses llamaban a la antigua Clínica del Dr. Cumbreños, desde donde  explosionaban bombas de uso pirotécnico haciéndonos recordar, los cañonazos de la misma.

Hay que hacer mención al emocionante acto del recibimiento a la Bandera de España, en  la Estación de Sevilla,en la mañana del día  primero de agosto, después de escuchar la diana  de la Banda   Municipal, intrepretando el pasodoble de los "Litris".

Por la tarde,una ingente muchedumbre se daba cita en el  Puerto, para recibir  a los Barcos de Guerra, que asistían a los festejos, para commemorar la partida  de las Naves Descubidoras, que fondeaban en los  medios de la ría, por no existir por aquellos tiempos, el actual Muelle  de Levante.

Son recuerdos que nos vienen a la memoria, de los que estamos a punto de  alcanza la cima del Centenario, embargados por la nostalgia, de aquellos años vividos.


domingo, 17 de marzo de 2013

CXVI A MI CRISTO DEL AMOR

  

  Querido lector:

  Me habrás echado de menos desde Navidad, ¿no es así?

  Efectivamente, después de pasar las entrañables Fiestas en Mérida, en compañía de toda mi familia, reunido en esta encantadora tierra.

  Una vez regresado a Huelva, empecé a notar unos síntomas de asfixia por lo que hubo necesidad de requerir los servicios de urgencias, que en vista de la situación, aconsejaron mi ingreso en el Hospital Infanta Elena de Huelva para seguir tratamiento facultativo.

  Ya en la convalecencia, al encontrarse de vacaciones uno de mis hijos, y cuando nos disponíamos ir a  desayunar al Centro de Mayores "Juan Ramón Jiménez", al salir, en la puerta dejo estacionada la silla de ruedas sin poner el freno, y mientras cerraba la puerta del portal, la rueda se deslizo a través de la rampa de la acera, saltanto el bordillo de la carretera, lo que hizo que cayera de bruces, fracturándome el tabique nasal, con grandes hemorragias y erosiones.

  Ingresado nuevamente en el anterior centro sanitario, he permanecido en el mismo, durante 14 días.

  Durante esta estancia, he estado junto a una gran compañía que no me ha dejado de la mano: mi Cristo del Amor, que gracias a Él, me he ido recuperando, esperando estar totalmente sano en unas semanas.
  
  Desde aquí quiero agradeceros a vosotros, las constantes muestras de interés, por mi salud, que me habéis mostrado, cosa que os agradezco de corazón.

 Espero pues, y a través de Memorias Onubenses, estar de nuevo en contacto con vosotros mis queridos lectores.

   Un abrazo a todos.

jueves, 30 de agosto de 2012

XCIV.- EL " GRAF ZEPPELÍN" , POR HUELVA.




Era la una de la tarde, de un caluroso día del mes de junio , del año 1.929,  cuando procedente de Portugal, sobrevoló nuestra ciudad la aeronave mayor del Mundo, el  " Graf Zeppelín ", de paso para  Sevilla, con motivo de la celebración de la gran Exposición Ibero-Americana.

Huelva entera se lanzó a la calle, para mostrar  la admiración y alegría de nuestros convecinos, a fin de gozar de tan inolvidable y grato acontecimiento.

El autor de estas líneas, se encontraba en la Plaza de las Monjas,con su habitual reunión de amigos, cuando  vimos ante nuestros ojos, esa maravilla de la técnica aeronáutica, que nos causó un verdadero asombro y que nunca en la vida podré olvidar. engrosándolo en mi acerbo personal.

La vida de este sorprendente dirigible, fue relativamente corta, comprendiendo desde su primer vuelo el 18 de septiembre de 1.928 hasta el día 6 de mayo de 1.937, en que se estrelló en el aterrizaje en Lakehurst, Nueva Jersey  , (Estados Unidos),  donde  se mataron 35, del total de 97 personas que se  hallaban a bordo.

En los Carnavales del  siguiente año, la murga de  "Los Viudos Alegres", del gran Mingorance ,compuso aquel célebre pasodoble,  que se hizo inmortal, cuya letra era la siguiente:

Cuando el  " Zeppelín "
 por Huelva pasó,
íbamos nosotros
 en la dirección.
Tan alto íbamos,
sin aterrizar,
 cuando por la "radio"
dijo el Capitán:
 "Huelva, ha de tener,
 la causa lo da a decir,
 que la "Mariposa  Negra",
 -¡ Eh, se vuelve loca,
 por un " Zeppelín". !-.

sábado, 18 de agosto de 2012

XCIII.- FERVOR CINTERO.

  
Se acerca el tercer domingo de agosto, fecha en que la Hermandad de Ntra.Sra. de la Cinta  tenía  asignada para el traslado de  nuestra Patrona desde su Santuario, a la entonces   Parroquia Mayor de San Pedro, para la celebración de sus cultos

No se me borrará , jamás de mi memoria , aquel año en que  el Altar Mayor, bajo  un  fondo azul celeste, nos presentaba un  barco  velero, sobre olas de gasas, en donde aparecía la Virgen Chiquita, dándole vida a tan armonioso conjunto.

Allí, se daban cita todos los buenos cinteros para rendir pleitesía y elevar sus rezos y plegarias a nuestra excelsa Patrona, a la vez que la sobrina del Padre Andivía , emitía  a través del inmenso templo  su voz celestial, entonando el::
                                " Dios te Salve, Luna Llena,
                                  de  Celestiales Reflejos............"

En dos ocasiones figuraba en la parte delantera de la comitiva procesional una representación ecuestre, pero tuvo  que prescindirse  de ella, por las molestias que ocasionaba, para el nutrido acompañamiento, de a  pie, debido a los molestos olores, que dejaban  el  paso de los equinos.

Una vez entrado el mes de octubre, se celebraba la procesión de regreso a  su santuario, por el recorrido bajo, de la Barriada de lasColonias, que por aquellos tiempos terminaba en  "La Parada·", al no contar con la actual densidad de población, con que se nos presenta en la actualidad.

Es maravilloso  contemplar  su  recorrido por la gran atalaya onubense , que  constituye el Conquero, por la disparidad de sus parajes, que nos brindan  una panorámica rebosante de  policromía, ante sus  deliciosos  y bellos contrastes.

En mis años infantiles, mis padres, no me dejaban de llevar a presenciar esta  choquera procesión, que es la que más cala en el alma onubense.

Aquel "paso" dorado, exornado de blancos claveles y aquella orla, que nunca faltaba,  formada por una cadeneta de olorosos jazmines, rodeando todo su templete, que llamaba poderosamente la atención de todos los devotos.

En nuestros días, podemos estar orgullosos del trono de  nuestra Virgen Chiquita, ya que al ser destrozado, en aquellos terribles y aciagos días del 1.936, el Alcalde onubense, don Joaquín González Barbas, por medio de una suscripción popular, consiguió  para Ella, ponerla en este bello y resplandeciente "paso" que  constituye  una verdadera obra , dentro del arte de la orfebrería.

Me parece muy acertado que se haya designado el templo catedralício, para que a partir de este año tenga lugar la celebración de los cultos oficiales de la hermandad, por constituir el centro neurálgico de la ciudad, que siempre le honró , por ser la sede donde tenía lugar la puesta en marcha de la Feria y Velada en honor a  Ella, y que constituía  los días grandes de nuestra ciudad.

Aquellos  años del ayer, en la que la recibíamos con mil amores, por las tardes en aquella calle de  San Andrés, los pocos que quedamos de aquellos tiempos, la contemplamos ahora con  nuestras  sienes  pobladas de canas, sosteniéndonos en nuestros bastones ,recordando con verdadera  nostalgia el paso del tiempo que vivimos.

miércoles, 4 de julio de 2012

LXXXVII,- EL EDIFICIO DE CORREOS.


Hace unos  días  he leído , en los medios locales de comunicación, de que  hay rumores  del posible derribo del edificio de Correos, ubicado frente al Mercado del Carmen de nuestra ciudad.

Yo en mi infancia conocí las antiguas oficinas de la Admón. de Correos, en la Plaza de las Monjas, en los bajos, de la  que ha sido,hasta hace poco las dependencias de la Diputación de Huelva, con sus dos flamantes leones , fundidos en las talleres de la Compañía de Riotinto.

En el antiguo solar donde  fue construido el edificio de Correos, hoy inhabilitado, se montaban las carrozas que formaban  la cabalgata de los antiguos carnavales onubenses  y  en la década de los veintes se instaló el famoso  " Circo de la Alegría ", donde participaba el célebre payaso "Chicharito", de gran celebridad en el ambiente circense.

Este edificio se inauguró  sobre el periodo republicano, figurando el  escudo de España, rematado por la Corona Mural, que en el antiguo régimen  fue separada del mismo.

Recuerdo como esta zona  se inundaba, con motivo de las altas mareas, llegando el agua de la ría hasta las calles Duque de la Victoria y Tendaleras, antes de construirse el actual, Muelle de Levante.

No me explico las causas que determinen la demolición,ya que hoy día los estudios de arquitectura, llevan a cabo determinaciones muy exitosas, para casos de esta índole.

Ya , con esta llevamos en nuestra ciudad cuatro edificios, que no  sabemos el destino que les van a dar, como son el Banco de España, la Admón-de  Hacienda,  en la Plaza de la Constitución, como  también
el viejo Cuartel de Santafé.

La tendencia de hoy día es conseguir un centro funcional donde tenga cabida todos los servicios de una corporación y, de esta forma, eludir el capítulo de los alquileres, consiguiendo una gran economía en esta época difícil para las administraciones.

miércoles, 20 de junio de 2012

LXXXV.- VIVIR, QUE NO ES VIVIR.-


Hace dos semanas,  dediqué  mi trabajo a informar sobre el abandono  que en la actualidad  sufre la popular y transitada Avenida de Pío XII, debido al descuido en que se encuentra su extensa y  frondosa arboleda que, a consecuencia de la pésima poda realizada en la pasada época otoñal, es la culpable de que sus convecinos  sobrelleven este grave episodio.

Entre otras cosas, he querido cerciorarme, con bastante interés, que es lo que pasa de noche, para comprobar la deficiente iluminación que tiene la Avenida, a pesar de disponer de un abundante servicio de farolas y, resulta que siendo éstas bastante altas, debido al abundante ramaje que nos presentan sus árboles, impiden que la  luz de las mismas no se proyecten sobre la calzada, lo que da lugar a que se produzca más de un susto a los pacíficos viandantes que circulan por ellas en las altas horas de la noche.

Le envié una copia de dicho artículo al delegado municipal de infraestructuras, Don Felipe Arias, para que con su decisión, atendiera esta delicada situación por la que atraviesan sus sufridos vecinos, sin que hasta la fecha se haya visto solución al mismo.

Hoy mi atención, se centra en la adyacente y popular, Avenida del Alcalde Federico Molina y, muy especialmente al tramo comprendido, entre Pío XII y la Plazoleta de la Cruz, frente a la Caixa de Catalunya, donde la arboleda, debido a la gran voluminosidad de sus copas, tienen condenados a los moradores de estas viviendas, a permanecer con los balcones cerrados, ante la falta de visibilidad que tienen, debido a los mismos, sin que puedan airear sus pisos, ante la enorme floración que presentan, de donde se desprenden, una gran cantidad de polen, que constituye un grave peligro para la salud pública, ante el temor de padecer alergia, tan frecuente en esta época.

Todos los años, he sido testigo presencial de como se llevaban a cabo dos veces al año, la poda por parte de los Servicios de Parques y Jardines, pero no se por qué, este personal brilla por su ausencia, y no sabemos que ha sido de ellos.

Igualmente, al transitar por el flamante acerado, recientemente restaurado, de esta gran vía urbana, de la barriada de Isla Chica, nos vemos sorprendidos ante la circulación por los mismos de desaprensivos ciclistas que nos atemorizan al considerar ellos, que "todo el monte es orégano", sin que aparezca ningún guardia que imponga el orden a estos infractores.

Según la información de que disponemos, la plantilla está formada por cerca de 300 policías locales, con que cuenta la ciudad.

¿Dónde está la Policía de Barrio, que tanto prometían en la pasada campaña electoral, los candidatos, y que tan bien tienen organizada otras muchas ciudades?

No se ve ninguna pareja que infundan confianza a los ciudadanos y a los comerciantes y, si alguna vez nos tropezamos con alguna, éstas se encuentran en acción,  con el talonario de multas en ristre para denunciar a los pobres automovilistas que, antes la gran avalancha de coches en la vía pública y, ante la imposibilidad de aparcar, cometieron la torpeza de colocarlo en el primer sitio que encuentran y, que constituye la trampa tendida por los agentes.

- ¡Vivir, que no es vivir! -. 


miércoles, 9 de noviembre de 2011

LVI .- UN ROBO, BASTANTE SONADO.



Discurría, apaciblemente, el verano del año 1.940, cuando tuvo lugar esta simpática anécdota, que tuvo resonancia, durante muchos años, en el acogedor ambiente de los "Cuatro Cantillos".

Nuestra vida, se desenvolvía alrededor del entorno de nuestro negocio familiar, que desde 1.912 cuando mi padre adquirió el traspaso del mismo, a don David Calvo, por la astronómica suma, en aquel tiempo, de siete mil reales, y que a través de los años, se convirtió en la tienda mas popular de nuestra ciudad y en el centro de atracción de la grey infantil.

Junto al local comercial, teníamos anexa nuestra vivienda, y como mi hermana se levantara. sobresaltada, una noche, para avisar a mis padres que había sentido ruidos extraños, que venían de la tienda, mi padre me comunicó lo que pasaba y acordamos ir yo hacia ella, por el interior, y él salió hacia la calle, para entrar , por la puerta de la esquina a Miguel Redondo.

Pero encontrándose, en las cercanías del bar "El Tupi", un sereno, al ver que un individuo había entrado en nuestro establecimiento, empezó a alarmar, con su silbato, a todo el vecindario, que se echó a la calle para saber que es lo que ocurría.

Al enterarse de que estaban robando en la tienda de Baltasar, pronto se formó un gran grupo, entre los que recuerdo al capitán Manaute, con la pistola en la mano; Manuel Martínez, el dueño del " Café Buenavista, provisto de un garrote; Antonio "El Fundidor", con el bastón de un paraguas, y muchos curiosos que estaban dispuestos a cazar a los "cacos".

Las voces eran unánimes: " -¡ Baltasar, que te están robando !-".

Y, después de comentar conmigo, la inesperada y confusa situación, que se había creado, optó por asomarse a la ventana y dirigiéndose al numeroso grupo, que no dejaban de gritar, les dijo:

-¡ Amigos míos, no se alarmen Vdes, pues el ladrón , soy yo !-. Y una vez relatado todo el episodio ocurrido, todo fue risas, permaneciendo cerca de una hora en una conversación, amena y divertida, ya avanzada la madrugada.

Han transcurrido muchísimos años desde entonces, y hasta hace poco tiempo, hay algún que otros vecinos, que aún recordaba este suceso, entre una sonrisa, que hace recordar, la familiaridad que reinaba entre nuestros convecinos, que ponían de manifiesto como existía la solidaridad, en aquella Huelva inolvidable, en aquellos momentos felices en que se desenvolvía nuestra existencia.





miércoles, 19 de octubre de 2011

L I I I.- LA ERMITA DE LA SOLEDAD.



Se halla ubicada en la plaza del mismo nombre, desde donde podemos contemplar la esbeltez de su blanca fachada, coronada con su típica espadaña, datando su construcción sobre el S. XV, bajo la advocación de Santiago Apóstol, y debido a los graves daños que le ocasionó el terremoto de Lisboa, fue reformada, en su totalidad sobre el S. XVIII.

Fue, en tiempo centro de Enseñanza Media, y también Superior, al crearse la Cátedra de Latinidad, por don Diego de Guzmán y Quesada.

Siendo propiedad de Estado, fue transferida, la misma, al municipio onubense, en el año 1.883, siendo convertida en colegio y más tarde en Asilo de transeúntes.

Posteriormente, se estableció en ella los servicios de la Policía Municipal, conocido por nuestros convecinos, como el "Avellano", en cuyos calabozos, estuvo recluido el gran poeta, Miguel Hernández, al ser detenido, en plena Guerra Civil, cuando huía a Portugal .

Después de llevarse a cabo, una intensa restauración, en la actualidad , es sede de la Hermandad del Santo Entierro, en cuyo interior nos muestra las imágenes titulares: la Virgen de las Angustias, el Cristo Yacente, del que se conservó la cabeza original, tras su destrucción en los días aciagos del año 1.936, como la Virgen de la Soledad, siendo autor de las mismas el imaginero ayamontino, Antonio León Ortega, el gran artífice de la actual Semana Santa de nuestra ciudad.

También es destacar, un Crucificado, que durante años presidió el Altar Mayor de la Parroquia de la Concepción, hasta su reforma después de los daños producidos, en la construcción de un edificio colindante.

La restauración de esta Ermita, ha venido a satisfacer el deseo de muchísimos onubenses, ante el estado de abandono en que se encontró durante tantos años, y que hoy día nos llena de orgullo , al verla transformada, en nuevo lugar de culto de la cofradía oficial de nuestra Semana Mayor, para orgullo de los que sentimos amor por nuestra Patria Chica.




miércoles, 10 de agosto de 2011

XXXII.- LAS MINAS DE RIOTINTO.




Ya, en la antigüedad, desde hace mas de 3.000 años, esta gran Faja Pirítica, había sido explotada por tartesios, fenícios y romanos, de la que obtenían parte de cobre, hierro así como otros metales.

Los romanos establecen una técnica, mucho mas moderna, como la noria y el tornillo de
Arquímedes.

Siglos mas tarde, los almohades, no explotan la extracción de minerales cobrizos, pero si les interesa, los diferentes materiales para crear tintes.

En tiempos de Felipe II, no llegaron a explotar las minas, por considerarlas de alto coste, para el Estado.

En 1.715, el sueco Lieben Wolters, firma un arriendo por treinta años con el Gobierno de España, y en 1.810, fueron cerradas a causa de la Guerra de la Independencia.

En 1.873, las minas fueron compradas, por 94.000.000 , al Gonierno de la República Española, ante la desastrosa situación económica que atravesaba el país, lo cual contribuyó a la creación de empleos en toda la comarca minera, que luego se extendió a la capital onubense.

Las minas fueron adquiridas en 14 de febrero de 1.873, por la Casa Matheson y la Deustche National Bank , de Bremen, que les permiten presentar el proyecto de ferrocarril entre las minas, con el puerto de Huelva.

Este Consorcio, fundaría después la Compañía,, con un capital de seis millones de Libras inglesas, que dió lugar a la creación de una colonia británica, en la villa de Riotinto, conociéndose, como la mejor mina del Mundo.

En los años de mayor auge , la Compañía construyó el Barrio de Bellavista como residencia de los altos cargos de la misma, dotada de todo confort y modernidad.

En Huelva se crearon los grandes talleres, que daban trabajo a unos setecientos obreros, lo que hizo cambiar el aspecto económico y social de nuestra capital, donde se crea el Barrio Reina Victoria, una ciudad-jardín, cuyas casas fueron adjudicadas, a parte de sus empleados.

La Casa Colón, donde se establecieron las oficinas, así como el , ya desaparecido, Hospital Inglés, es prueba de la permanencia británica, en nuestra capital.

A partir de la II Guerra Mundial, la Compañía, vende la mayoría de sus propiedades y la ciudad de Huelva adquiere las fincas de La Esperanza y la Huerta Mena, por la cantidad de 750.000 pesetas, para expansión urbana.

En 1.954, a causa del bajo coste del los precios del mineral, dió lugar a un gran declive económico que provocó su venta a empresas españolas, implantándose en otros paises.

La Compañía Española de Minas de Riotinto, tuvo pocos años de vida, y aquello que antaño fue un emporio de riqueza y de bienestar, se encuentra, hoy día, en una situación de angustia, esperando que aparezca la luz, y dé fin a este estado de inquietud y desesperación de una comarca, que espera una rápida solución a su gran problema.

miércoles, 27 de julio de 2011

XXX.- LA PLAZA DE LA MERCED.



Ubicada, en pleno corazón de la Vega Larga, la Plaza de la Merced, junto a la Catedral onubense, es uno de los lugares mas destacados de la ciudad de Huelva.

Tres son los elementos mas característicos, de esta popular y recoleta plaza onubense: sus vetustas e inhiestas palmeras, los típicos y confortables bancos de hierro, que los circundaban y el gran quiosco central, que venía a constituir su verdadera seña de identidad.

Presentaba, como fondo, la bellísima y barroca fachada del convento mercedario, como el edificio colindante, que fue sede de la Diputación Provincial, que cesó en su uso, para proceder a la ampliación del Hospital Provincial.

Yo, le tengo mucho cariño a esta simpática plaza, que en nuestra juventud fue testigo, de la celebración de la Feria y Velada de Nuestra Sra. de la Cinta, en la que era bellamente exornada con una extraordinaria iluminación eléctrica, y en la que el mencionado quiosco, era exquisitamente entoldado, luciendo aquel típico cortinaje blanquiazul, en el que la banda municipal de música daba sus espléndidos conciertos, a veces con la colaboración del Orfeón Onubense, bajo la batuta de los renombrados maestros, Castillo, Ruiz Vidriet, Sanabria y otros.

Cuantos gratos recuerdos guardo de ella. En aquel hospital inicié mis prácticas profesionales, que me formaron para que a lo largo de mi vida, pudiera ejercer mi vida sanitaria, durante cuarenta y dos años, donde con gran corazón, ayudé al prójimo con mis conocimientos sanitarios, por las pardas tierras extremeñas, mi segunda patria chica, por mezcolanza familiar.

De joven, fui testigo, en aquel atardecer del 14 de abril de 1.931, cuando desde los balcones de la Diputación Provincial. arrojaban los trozos del marco y el cuadro del Rey de España, que caían hechos añicos, por una muchedumbre enloquecida.

Desde ella, los onubenses se deleitaban, viendo en aquellas citadas fiestas, el espectáculo que desde el cabezo de San Pedro, nos ofrecían los fuegos de artifícios.

En abril del año 1.936, la clase obrera de Huelva, recibía en ella, al sindicalista asturiano Ramón González Peña, líder de la revolución minera del Principado, que fue saldada con la interveción de una columna militar y que, por primera vez, en esta ciudad fue interpretada, la Internacional..

Más tarde, ya con el antiguo régimen, el Ayuntamiento llevó a cabo una remodelación de la misma, estableciendo varios niveles, que dieron al traste, con el atractivo que siempre tuvo la Plaza de la Merced, desapareciendo aquel monumental quiosco, que era el alma del barrio de La Vega, y que ha dado lugar a la muerte de tan emblemático entorno, del que Huelva se sentía orgullosa.

Parece ser, que hay intenciones de volverla a su antigua situación, de la que se sentiría muy orgulloso, de conseguir, volverla a su ser, el concejal de infraestructura, el incansable, Felipe Arias, del que esperamos tome en serio, esta iniciativa.


miércoles, 20 de julio de 2011

XXXI.- AQUELLOS TIEMPOS DEL ESTRAPERLO.



Hoy día, es la corrupción, el tema líder del momento en el nos ha tocado vivir, en este mundo de nuestra existencia.

Esta no es una cuestión, que nos haya surgido, en el momento presente, de la noche a la mañana, ya que su origen data de los tiempos de la II República Española, cuando allá por el año 1.934, un diputado, precisamente sobrino del Presidente del Gobierno, don Alejandro Lerroux García, se vió implicado en un asunto sucio tan grave, que causó la dimisión del citado Jefe del Gobierno. En este momento es cuando surge, el vocablo estraperlo.

Ya , al inicio de la guerra civil española, ante la escasez de subsistencias, surgió un mercado negro, que se agravó al finalizar la contienda, por la aparición de una descomunal hambruna, en la que los ciudadanos, se veían privado del sustento mas necesario, para llevar la vida de nuestras familias adelante, ante los momentos mas difíciles de nuestra existencia.

Las autoridades establecieron las Cartillas de Abastecimiento, en la que semanalmente se retiraban de los comercios el cupo de artículos de primera necesidad, asignado a cada familia.

A partir , de la década de los cuarentas, surgió, este mercado paralelo, de manos de aquellos que, desprovistos de toda clase de escrúpulos, se lanzaron a este sistema de vida, a la que nuestros convecinos , tenían que doblegarse, si querían seguir viviendo.

En los pueblos, muchos se dedicaban a la maquila, moliendo clandestinamente los cereales, para hacerse de harinas, que vendían a precios desorbitados.

A la llegada de los trenes de las líneas de Sevilla y de Zafra, a la periferia de la ciudad, en los alrededores de Las Metas y Cardeñas, por las ventanillas arrojaban los bultos de alimentos, que los familiares recogían.

Se traficaba con toda clases de materias necesarias para subsistir: los marineros traían de Marruecos y de Portugal, tejidos de mayor demanda, e incluso medicinas, sobre todo la existencia de penicilina y estreptomicina, que se pagaban a precios de oro, siendo tan necesarias en aquellos principios de su existencia.

Asimismo, las familias necesitadas, acudían a Palos y a Moguer, para proveerse de los benditos boniatos, patatas y otros tubérculos, y con los sacos a cuesta, llegaban hasta el muelle de la Reina, en La Rábida, para desde aquí trasladarse a la Punta del Sebo, en la canoa del popular Luís Bocanegra.

Se cuenta, como una anécdota, que había un cabo de Carabineros, que acosaba a los estrarpelistas, y como se agolpaban tantos, en el muelle rabideño, una vez completo el pasaje, Luís, se dirigió a los que allí estaban, esperando al siguiente viaje:

-¡ Tirad el cabo al agua !-. (para partir a navegar).

Y los allí, agolpados, viendo que el citado cabo, estaba en primera fila, lo tiraron al río, y dicen que a partir de entonces, empezó a enmendar su conducta, hacia aquellos desgraciados, que se buscaban el pan nuestro, de cada día.

miércoles, 13 de julio de 2011

XXIX. - LA SOMBRA, DE UN ALUCINANTE METAL.





Transcurría la vida placentera, en el devenir de año 1.927, cuando la ciudad nos ofrecía aquella imagen de pueblo grande, toda vez que su población oscilaba, sobre los 40.000 habitantes, y en la que nuestros convecinos, iban tocados, con sus habituales gorras y las clases más humildes usaban aquellas sufridas alpargatas, de las que se proveían, en la popular tienda, especializada en la venta de estos menesteres, que en la calle de la Aceña tenía establecida el alicantino José Hernández Rizo.

Esta transitada vía, se hallaba pavimentada de pared a pared, con unos gigantescos adoquines, que con el tiempo, fueron trasladados al actual Cementerio de la Soledad, al ser reemplazados en la época republicana, por un moderno pavimento, sobre hormigón, por piezas de menor tamaño, a la vez que fuera dotada de estrechas aceras, para seguridad de los peatones, ante la presencia de algún carro con aros de hierro, o de cualquier burro, que transitara por el lugar.

Mi padre tenía su comercio, en la mencionada calle, en la confluencia con Miguel Redondo, que ha permanecido durante ochenta y cuatro años, convirtiéndose en una verdadera institución, por el que han desfilado varias generaciones de onubenses.

Su carácter de hombre sencillo y bonachón, que junto a su peculiar humor, se hizo acreedor del cariño de todos sus convecinos.

En aquellos tiempos, se encontraban en circulación, monedas de plata, de un valor que iba desde los cincuenta céntimos a las cinco pesetas, que eran conocidas, por el pueblo llano, como "El Duro".

Pues bien, se le ocurrió la idea de soldar, con un clavo, una moneda de dos pesetas, que después de abrillantar, al abrir la tienda a las tres de la tarde, se daban cita en la misma,una reunión de tres amigos de la casa, que con el mismo ánimo, de pasar un rato agradable, uno de ellos salía a la calle, provisto de un martillo, y entre las juntas de tierra que unían los adoquines, de un golpe quedaba clavado el artilugio, y todos juntos, a esperar la sorpresa.

Dentro del establecimiento, estaban provistos de latones vacíos de petróleo, que por aquella época, era adquirido, por el vecindario, para el mantenimiento del alumbrado, por medio de los socorridos quinqués.

Pronto hizo acto de presencia la primera víctima, que por cierto era el Inspector de Primera Enseñanza, un señor ya mayor, que portando un bastón, para alivio de su cojera, quien atraído por el brillo de la moneda, se paró y ojeando a un lado y otro, se decidió a agacharse, para hacerse de la singular pieza.

En ese momento, suena el estruendoso sonido de los latones, que le hizo pegar un brinco, y dirigiéndose al grupo, exclamó:

-¿ Canalla, si tenía que ser cosa tuya, Baltasar !-.

Pero, cual no sería nuestra sorpresa, a la tarde siguiente, y otras muchas más, cuando acudía al grupo, allí reunidos, para pasar un agradable rato, de emoción y regocijo.

Aquel sonoro latonazo, venía a constituir la sombra, del alucinante brillo de la codiciada moneda, que servía de distracción a nuestros antecesores, en aquellos tiempos de pobreza, en la que se desenvolvía la vida de los españolitos de a pie.

Gracias a Dios, estos tiempos son otros, y aquellos pasaron a la historia.

miércoles, 6 de julio de 2011

XXVIII.- EL CÉLEBRE MORILLA.




Recuerdo aquellos años, de mi inolvidable juventud, en que la vida tranquila con que discurría el día a día, en esta Huelva de ensueño, cuando en las tardes estivales, en muchas calles se acusaba la presencia de muchos mozalbetes, que en una pita nos ofrecían sus fragantes biznagas de jazmines, con las que nuestras mocitas adornaban sus cabelleras, en aquellos atardeceres entrañables, al pasear por la calle de la Concepción o la Plaza de las Monjas, cuyas cuatro esquinas aparecían repletas de veladores, donde los onubenses saboreaban, en aquellos tiempos, los incomparables refrescos de zarzaparrilla o las insustituibles gaseosas de la "Progresiva Onubense".

Huelva, era una ciudad tranquila, que discurría vigilada por una veintena de guardias municipales, que nos hacían recordar aquellas viejas estampas de los guindillas de "La Verbena de La Paloma", provistos de un enorme sable que la vox populis, le denominaban "sardinas".

Luego , más tarde, aparecían los nuevos policías urbanos, con un bastón de mando, mucho mas pacíficos y presentables, de los que recuerdo a Carlito, de estatura media, incapaz de matar una mosca , por su carácter pusilánime, al que un gracioso de "mala uva", le arrebató el símbolo de autoridad y lo partió, en la espalda del infeliz agente.

En esa época, estos nuevos policías, cubrían el servicio diurno, bajo el mando de don Manuel Corona, mientras que las noches eran de los municipales, a las órdenes del Sr,Coronado.

Existía entre estos últimos, un número, que era muy popularmente conocido, el guardia Morilla, que pasó a la historia onubense, por sus peculiares hazañas.

Tenía, como especial misión,la de llevar al Matadero Municipal, las cabezas de los perros y gatos, que habían causado mordeduras o lesiones a cualquier ciudadano, para que por los servicios veterinarios, se emitiera el dictamen facultativo, por si fuera necesario adoptar alguna medida sanitaria.

En los primeros días de nuestra contienda civil, en el año 1.936, se suspendieron los uniformes, que fueron reemplazados por monos.

Cuando fue a tomar el servicio, en la Prevención Municipal, sita en el antiguo Avellano que existía en la actual capilla de las Soledad, le indicaron que al día siguiente se pasara a recoger su nueva vestimenta, a lo contestó con enfado:

- Eso, es, Morilla no solo para recoger a los gatos y perros, sino también los monos - .

Era costumbre, por aquellos tiempos, cuando llevaban a cabo alguna detención, por alterar el Orden Público, siempre utilizaba el mismo estribillo:

-¡ Vamos p'arriba !-. (refiriéndose al Avellano).

Un día hubo una pelea en la plazoleta de San Sebastián, y dió la casualidad de que Morilla, estaba por aquellos alrededores, acudiendo solícito, sacó el sable y largó ambos sardinazos, en la espaldas de los dos sujetos, quienes una vez esposados, siguiendo su hábito, les largó:

-¡ Vamos p´arriba !-. Los detenidos, que se encontraban en el comienzo de la Avenida de las Adoratrices, emprendieron la marcha en dirección al Huerto de Paco, y al darse cuenta de que se había equivocado, les ordenó:

-¡ Eh, quietos, vamos p´abajo !-.

Al mismo tiempo, las autoridades onubenses, dotaron a todos los establecimientos de la ciudad, de unos carteles, que decían: "No blasfemar, por razones de cultura y decencia".

En un atardecer, iba el popular y querido sacerdote don José Andívia, para su casa, en la calle La Paz, y se encontró con un borracho, vistiendo de largo, a toda la corte celestial.

Preocupado, el cura, por la actitud insultante del citado sujeto, se dirigió a la esquina del "Tupi", donde siempre había de servicio u agente de la autoridad, y al llegar se dió de cara con el amigo Morilla, quién saludó campechanamente a don José e informado de lo que ocurría, se dirigieron al lugar del suceso, y una vez localizado el interfecto, le zampó de golpe:

-¡ Hijo de tu madre, con que tu eres el que esta " flemando", eh!-. Te voy a dar dos "patás", en donde dijimos....que te voy a reventá!-

Atónito, el Padre Andívia, ante aquella situación, le dijo:

Mira, Morilla, déjalo tranquilo y vete al "Tupi", porque es peor el remedio, que la enfermedad.

Así, lo hizo el guardia, mientras el beodo, más apaciguado, se dirigía hacia la Plaza Niña.

jueves, 28 de abril de 2011

X V I I I .- SEMANA SANTA, BAJO LA LLUVIA.



Parece ser, que alguna vez, todo el mundo coincide, al opinar, sobre el discurrir de nuestra pasada Semana Santa.

Este año, ha hecho raya, debido a la incesante y copiosa lluvia, en que nos hemos visto sorprendidos, por la presencia de los continuos chaparrones, y que según las estadísticas, no se han conocido, otra situación similar, desde hace ochenta años.

Todo el trabajo e ilusión, del mundo cofradiero, de todo un ejercicio ha sido condenado, al echar por tierra, la labor de las distintas casas de hermandades, sin que hayan podido recoger los frutos de su incansable esfuerzo.

Y, es, que nuestra Semana Mayor, tras ser la manifestación religiosa mas popular, que tenemos, moviliza, a la vez, a una serie de artesanos, que viven del trabajo que prestan, al servicio de estas incomparables fiestas, como son esos verdaderos artífices de la talla,así como el mundo de la orfebrería, imagineros, cereros, vestidores etc. etc.

Yo he vivido todo este mundo, entregado a la vida capillita, y ante un desastre, de esta índole, es el ciudadano de a pie, el que se visto mas afectado, por este revés, ya que es una fiesta que se le ofrece gratis, al pueblo llano, que le afecta a su sensibilidad cristiana, al ofrecércele unos espléndidos desfiles, rebosantes de arte, que les llega al alma.

Me comentaba un viejo amigo, que les supone a las hermandades un cierto ahorro,para el año próximo, en cuanto a cera y otras cosillas, a lo que le contesté, que ignoraba de la misa a la mitad, como suele decirse, y les hice referencia al capitulo de las bandas, que hacen acto de presencia, y perciben los honorarios integros, cuando a la hora de pérdidas,estas se debían, de repariir, entre todos.

En fin, pidamos a Dios, que el año próximo, no sea tan generoso con el preciado liquido y nos compense del berrenchín, que ha supuesto este año, para todo los españoles.


miércoles, 13 de abril de 2011

X V I.- FELIZ CUMPLEAÑOS.




Hoy, es miércoles, día 13 de abril de 2.011, y mi trabajo semanal, en esta jornada, quiero dedicárselo a un hombre, que a la chita y callando, recorre paso a paso, las calles de nuestra ciudad, para apreciar, y tomar buena nota, de los fallos y deficiencias, que día a día, va denotando nuestra urbe, para que nuestros convecinos, observen como son corregidos de inmediato y logren disfrutar de un entorno digno y habitable.

En mi larga experiencia, que me ha brindado, casi un siglo de existencia, he sido testigo de la metamorfosis, que ha sufrido nuestra capital, desde aquellos tiempos en que nos despertaba el ulular de la sirena de los talleres de Riotinto, como los pregones matutinos de los molletes calientes, y mi marinera calle de Miguel Redondo, tomada a primeras horas de la mañana, por una piara de cabras, que era rodeada por numerosas amas de casa, provistas de la jarra de loza, que esperaban turno, para que se las llenaran de la leche, recién ordeñada.

Aquella calle de casitas bajas, cuyos vecinos, en la época estival, la ocupaban en sus noches, con las típicas sillas de eneas y hamacas, disfrutando de la suave brisa hasta bien entrada la madrugada, como la asistencia todas las mañanas a la taberna de Fandiño, para saborear la palomita del aguardiente de Hierro.

Era la Huelva apacible y campechana, en la que los onubenses disfrutaban de aquellas películas, que estaban en voga, con Imperio Argentina y Miguel Ligero, que abarrotaban las salas del Rábida, Teatro Mora y Real Teatro (hoy Gran Teatro), en la época del cine mudo, todavía.

Durante cuatro décadas, en la que he residido en la Roma Española, la ciudad de Mérida, cada vez que me desplazaba a Huelva, observaba como, a partir de la creación del Polo de Desarrollo Industrial, la ciudad experimentaba una gran transformación urbana.

Una vez, en mi vida pasiva, ya jubilado, desde los años noventas, las raíces me tiran y comparto mi existencia, entre Extremadura y esta encantadora ciudad que me vio nacer y he aquí, en estos años, cuando Huelva está más bonita y atrayente, ya que su fisonomía es, bastante distinta.

Sus avenidas, su mobiliario urbano, sus parques y jardines, tan coquetones, sus variadas fuentes y su grandiosa monumentalidad, les dan un realce impresionante.

Por estas razones, en este día de hoy, dejo mis cotidianos relatos para dedicarlo a dar al Delegado Municipal de Infraestructura, Felipe Arias Durán, mi más entusiasta felicitación en su 38 cumpleaños, por su gran labor cotidiana, su trabajo incansable, por atender a todos los pequeños y grandes detalles, que nuestro pueblo va demandando cada día.

Por todo ello, recibes mi mas efusivo reconocimiento y que estos aconteceres, sigan su ruta, para que en tu próxima tanda municipal, sigas mostrándonos tu gran labor y amor por Huelva.

Feliz día, Felipe.

miércoles, 23 de marzo de 2011

LA CATEDRAL DE HUELVA.



El Convento de la Merced, fue fundado, en el año 1.605, siendo erigido por Orden de Alonso Pérez de Guzmán, VII Duque de Medina-Sidonia, habiéndose hecho cargo del mismo la Orden de los Mercedarios Descalzos.

La iglesia de la Merced, actual, es fruto de las obras realizadas a lo largo de tres siglos, iniciado, de inspiración Renacentista para seguir, más tarde, los modelos del Barroco.

Su estructura, se la atribuyeron a los arquitectos Alonso de Valdeviras, maestro mayor del Condado, o al también maestro mayor Martín Rodríguez de Castro, iniciándose su construcción en 1.605, bajo la dirección del maestro albañil Pedro Gómez Utebami, finalizando sobre los años 1.614-15

El terremoto de Lisboa de 1.755, resintió la edificación, de manera muy seria y con el seísmo de 1.765, fue el que terminó de afectarle al templo y Convento de la Merced, siendo necesario una reforma integral.

A finales del S. XVIII, con el proyecto de Diego de Silva, en puro estilo Barroco, se erige la nueva iglesia, encargándose de las obras Ambrosio de Figueroa, continuándose, a su muerte, en 1.775, por Francisco Díaz Pinto, durando esta reforma hasta comienzo del S. XIX, debido a la Guerra de la Independencia, en Huelva de 1.811, la supresión de los Conventos religiosos masculinos, por el ministro Mendizábal, en 1.835, pasando a manos públicas, como fue a la Diputación provincial, convirtiéndose el Convento en Instituto de 2ª Enseñanza y Escuela Normal de Maestros, albergando posteriormente en él la Diputación provincial, siendo más tarde, sede del Hospital provincial.

En 1.915, se levantaron las actuales espadañas, de doble cuerpo, de inspiración colonial y en el año 1.953, con motivo de la nueva diócesis onubense, se eligió esta iglesia como nueva Catedral.

El templo originario renacentista, construido en el S.XVII, debido a las sucesivas reformas, fue convertido en iglesia de corte basilical, de tres naves, suspendidas por arcos de medio punto y un crucero central, en cuya zona destaca sobre los laterales, una tribuna corrida con balcones de forja, estando cubierta por una bóveda de cañón.

En la entrada destaca un arco vado, que soporta el coro alto y asimismo es digno de reseñar los cuatro pilares. de sección cruciforme, que soportan la cúpula, con capiteles corintios.

En el lateral izquierdo, presenta un retablo de madera tallada , dorada y policromada decorada con rocalla, con un lienzo del Arcángel San Rafael, en la parte superior, y en el centro retablo en un relieve de San Ramón Nonato, santo mercedario.

En el crucero, se halla situado en la nave del Evangelio, la Virgen de los Dolores y en la de la Epístola, el retablo del Sagrario, con la talla de San José, destacando la presencia del Cristo del Buen Viaje, así como la talla de la Virgen de la Cinta, atruibuida a Martínez Montañés.

La fachada de estilo Barroco, esta construida de ladrillos revocados y consta de tres cuerpos: el inferior se encuentra, como zócalo, el portón de entrada, de medio punto. En la parte central con hornacinas de la Virgen de la Merced, San Leandro, San Walabonso y el Beato Vicente de San José, todos ellos de barro cocido, obra de León Ortega, siendo rematada la fachada con las dos espadañas para las campanas.

Y antes de cerrar este trabajo, he de hacer constar, a mis amables lectores, que este templo se salvó de la ira iconoclasta , del año 1.936, gracias a la valiente decisión, del entonces director del Hospital Provincial, don Francisco Vázquez Limón, antes el temor de que fuera atacado por los elementos subversivos, ordenando que se pusiera en la puerta del templo, una sábana, con la inscripción en letras rojas que decía:" Habilitada, para Hospital de Sangre"

Huelva, supo agradecer , esta actitud, premiándole con su nombre, la rotulación de una de las calles de nuestra ciudad.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL MONUMENTO A LA FE DESCUBRIDORA.


Constituye , éste, el símbolo mas representativo de la ciudad onubense, hallándose ubicado junto al estuario de los ríos Tinto y Odiel, en la conocida zona de la Punta del Sebo, a una distancia de cinco kilómetros de la capital.

Fue proyectado, por la escultora norteamericana, Miss Gertrude Vanderbilt Whitney, por encargo y financiación de la "Columbus Memorial Foundation", en el año 1.927, y representa la figura de un fraile franciscano del Monasterio de la Rábida, por la gran colaboración que prestaron a Cristóbal Colón, en la gran empresa del Descubrimiento de América, con la entrañable aportación, que prestaron a la misma los Padres Juan Antonio de Marchena y Fray Juan Pérez.

La obra, puede clasificarse como "cubista", utilizándose en la misma, como materia prima, la piedra caliza, del municipio de Niebla midiendo treinta y siete metros de altura, siendo representación de las culturas Azteca, Inca, Maya y Cristiana.

En el interior del pedestal, en el hueco, existe una sala, y en la misma figuran los nombres, tanto de los descubridores, que formaron la expedición colombina, como asimismo, el de los miembros de la fundación, que constribuyó a su creación, ocupando el centro un grupo escultórico, que representa a los Reyes Católicos.

En 1.956, se le agregó una placa conmemorativa, en la que figura el siguiente texto:

"Esta estatua fue donada al pueblo español, por el pueblo de los Estados Unidos de Ámerica, como expresión de amistad a la Nación, cuya generosidad y clara visión, hicieron posible el descubrimiento de Colón. Ha sido erigido bajo los auspicios de la "Colombus Memorial Foundation. Escultora Gertrude V. Whitney. ".

Fue descurbierta por el Embajador de los EEUU, John Davis Lodge.

En el año 1980, fue colocada otra placa con el siguiente contenido:

"1880-1980. La Real Sociedad Colombina Onubense, en el Centenario de su fundación, dedica esta placa en el honor de la Marinería que, bajo el mando de Colón y, los Hermanos Pinzón, hayaron un Nuevo Mundo.
Emiliano Sanz Escalera. Presidente. José María Segovia. Secretario."

Yo tuve la dicha de conocer personalmente, a la escultura Whitney, pues se hallaba hospedada, en casa de mi tío abuelo Don Manuel Rodríguez Martín, a la entrada del Paseo de la Independencia, dónde posteriormente se encontraba ubicada, la Inspección Provincial de Primera Enseñanza.

Yo acudía a visitar a mis familiares, y ella siempre me recibía cariñosamente, ofreciéndome caramelos de frutas.

Tenía el autor de estas líneas, once años cuando acudió, con su padre, a la inaguración del monumento, en la mañana del 29 de Marzo de 1929, día diluvioso, lloviendo a cántaros y, el acto fue presidido por el Presidente del Gobierno, General Primo de Rivera, junto a las autoridades regionales, provinciales y locales, en cuyo acto asistió una representación de la Marina Norteamericana, provista de impermeables, lo que le restó vistosidad a una fecha inmemorable, para esta tierra descubridora y colombina, que tiene el gran orgullo de que se engendrara en ella, el episodio más importante de la Historia, después del Cristianismo.